La intención de Joan Laporta es conseguir fichar a Cesc antes de que termine su mandato para impedir que el centrocampista del Arsenal pueda ser el arma electoral de Sandro Rosell, y beneficiar así la alternativa continuista de su actual vicepresidente Xavier Sala i Martín.
Sin embargo, el todavía presidente del Barça no tiene nada que hacer, pues el Arsenal no piensa mover un dedo sobre el futuro de Cesc hasta que acabe la temporada. Y para entonces Laporta ya no tendrá margen de maniobra.
Además, el futbolista no tiene ninguna intención de negociar su salida del Arsenal con dirección a Barcelona con los actuales rectores del club catalán, con quienes no mantiene una buena relación. Por ello, si Cesc Fàbregas finalmente regresa al Barça lo hará con Sandro Rosell de presidente
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